En Octubre de 2016 asistí a una reunión budista en Alemania. Justo al volver, empecé a escribir sobre mi experiencia. Como de costumbre,antes de publicarlo le enseñé el borrador a Avraham (mi marido). Me dijo que mi artículo no estaba mal, pero que por lo que le había eplicado, sabía que había tenido una experiencia más personal de lo que había escrito. Vamos, que al artículo le faltaba precisamente mi visión sobre los días que pasé con la Comunidad Budista (en otras palabras, le faltaba chicha). No sé si a tí te pasa, pero a mi a veces me es más fácil evitar mis emociones que plasmarlas en palabras. Por eso en mi primer borrador de forma inconsciente me limité a explicar lo que ví, pero sin aportar nada muy personal. Sin embargo, creo que las experiencias personales son lo que hacen las historias más interesantes,  así que hice el esfuerzo y reescribí de nuevo el artículo. Espero que te guste!

Mi relación con el budismo

No soy budista. De hecho, crecí muy lejos de cualquier influencia budista. Por alguna razón desconocida, siempre he tenido curiosidad por esta religión. Desafortunadamente no sabía muy bien cómo podía aprender más. Intenté leer algunos libros, especialmente los del Dalai Lama. Pero los encontraba complejos. No los entendía bien. Bueno, en realidad me quedaba hasta dormida mientras los leía. Incluso busqué alguna escuela u organización que pudiera introducirme al Budismo. Pero como no estaba familiarizada con nada, tenía miedo de que pudiera terminar por unirme a un grupo de liantes, o incluso peor, a una secta. Con todos esos miedos, acabé desistiendo en mi búsqueda.

Años más tarde me mué a Israel para trabajar. Allí conocí a mi gran amiga Shu Ping, que es de Taiwán y casualidades de la vida, también es budista! De hecho, ella ha sido mi primera amiga budista. Así que al final tuve la oportunidad de aprender algo de alguien en quien confío plenamente. Le conté que sentía mucha curiosidad sobre el Budismo. Un día vino a contarme que una organización llamada “Bliss and Wisdom Organization (enlace en inglés)” estaba formando un grupo donde podía estudiar Budismo por Skype. Era una gran oprtunidad porque ese grup iba a ser en inglés (y no en Chino,como son la mayoría). Al principio me pareció un poco raro, pero decidí probar. Resultó ser una gran idea porque me encantaron las clases. Aprendíamos a medida que ibamos leyendo y comentando un importante libro llamado Lam Rim. Fue como volver a las clases de filosofía del instituto, en las que también disfrutaba mucho. Tuve clase de Skype cada semana durante aproximadamente dos años, momento en el que se tuvo que cancelar por problemas de logística.

Me entristeció no tener la clase y realmente pensé que este fue el fin de toda mi experiencia budista. Sin embargo, la Organización todavía tenía una sorpresa reservada para mí: me invitaron a una reunión en Alemania. Era una reunión de 4 días que incluía 2 importantes ceremonias. Además, si decidía asistir, podía ayudarles sacando fotos del evento. Me asaltaron todas las dudas. Una voz interior me decía: “¿Cómo vas a confiar en ellos?” “Realmente no conoces a esa gente.  No los has visto en tu vida” “¡Te van a engañar!!”. Decidí no confiar en mi alarmista voz interior y hablar con mi amiga Shu Ping sobre el tema. Me dijo que no sólo no tenía ninguna razón para tener miedo, que además era una gran noticia que me hubieran invitado. Además, una amiga íntima suya también iba a la reunión. Sus argumentos me convencieron y finalmente acepté la invitación. Me alegro de haberlo hecho.

El viaje a Alemania

La reunión se celebró en Tübingen, una ciudad alemana cercana a Stuttgart. Llegué después de 12 horas de viaje desde Israel (donde estaba viviendo en aquel momento) vía Estambul. Tübingen es una bonita ciudad con un pasado oscuro. Sus casas tradicionales son preciosas; Cada una de un color diferente.  La ciudad es atravesada por un río con numerosos cisnes y patos. En otoño hacía las actividades acuáticas ya estaban paradas. Pero entendí que durante el buen tiempo el río se llena de botes e incluso hay competiciones. Aparentemente, nada que te haga pensar en el fuerte pasado nazi de la ciudad (enlace en inglés).

Llegué a Alemania el día antes de que comenzara la reunión, así que tuve tiempo de recuperarme del viaje y sacar algunas fotos de la ciudad.

El Albergue Juvenil (enlace en inglés) fue el lugar donde se celebraba la reunión y donde también se alojaban casi todos los asistentes, incluida yo. Durante mi estancia allí pensé en las ironías de la vida. Bajo el régimen nazi, el Albergue Juvenil fue la sede de las Juventudes Hitlerianas. Durante esa semana, se iba a celebrar allí una importante reunión budista. Lo ví como un apropiado gesto simbólico contra el odio y me hizo pensar que las cosas tienen siempre el potencial de cambiar para bien.

Primer contacto con los miembros de la Comunidad Budista

Conocí a los primeros asistentes a la mañana siguiente, durante el desayuno. Todos eran originariamente de Taiwán o de China aunque actualmente la mayoría reside en Europa. Como en los últimos tiempos el número de miembros de la Comunidad Budista que viven en el Viejo Continente está en aumento, la Organización ha decidido desarrollar su rama europea. Muchos de ellos (y tal  como hacía yo hasta que mi grupo de estudio se disolvió), asisten a clases budistas semanales por Skype. Dado que estas clases son las que dan una continuidad y constancia al estudio de las enseñanzas de Buddha, son consideradas como muy importantes.  Para muchos de los participantes esta fue la primera vez que conocieron a sus compañeros en persona. Me relajé un poco, ya que no era yo la única que no conocía a mucha gente en el lugar. Estabamos en el mismo barco. Aunque todos parecían contentos con las clases de Skype, detectaron la necesidad de tener reuniones en las que poder hablar cara a cara. Esta reunión era la primera, de ahí su importancia.

Pero además de ser importante por ser la primera reunión de la Comunidad, también lo fue porque albergó dos ceremonias: la de Tomar Refugio en las Tres Joyas y la de los Ocho Preceptos. Los actos que tienen lugar en estas ceremonias son los que te permiten convertirte oficialmente en Budista. Te debes estar preguntando si me convertí al Budismo durante esas ceremonias. De hecho no. Me dijeron que convertirse en budista en un asunto serio y que no esperaban que lo hiciera. Me dejaron claro que era bienvenida a asistir a las ceremonias de todos modos con el fin de ver en qué consistían y aprender. En el futuro, si quiero convertirme, siempre puedo decírselo y ya veríamos que se podría hacer. Teniendo en cuenta la radicalización de algunas religiones hoy en día, encontré en su gesto un ejemplo de cómo deberían ser las cosas: respetar y acoger a todo el mundo independientemente de sus tendencias religisas y espirituales.

Durante la mayor parte del tiempo, yo era la única persona occidental no budista en la reunión. El idioma del evento era chino. Alguno de los asistentes hablaban inglés, pero la mayoría hablaban sólo chino y alemán. Pensándolo bien, ahora me avergüenzo de un momento que tuve cuando estaba en la sala de seminarios pensando que estaba fuera de lugar totalmente ya que ni siquiera hablaba los idiomas que tocaban.  Mientras dejaba que mis dudas llenaran mi mente,  dos de los asistentes vinieron y se sentaron a hablar conmigo. Pasaron  un rato preguntándome cómo estaba, asegurándome de que no me sintiera sola y de si entendía lo que estaban haciendo. Este fue el momento en que me di cuenta de que, de hecho, todo el mundo se comportaba de una forma muy agradable conmigo y que estaban haciendo esfuerzos para comunicarse, incluso aquellos que no hablan inglés. No debería haberme sentido como una extraña en ningún momento. Un sentimiento de gratitud llenó mi corazón. Realmente he tenido la suerte de pasar 4 días con una comunidad encantadora, aprender de ello, formar parte de sus importantes ceremonias y sacar fotos del evento.

La reunión

La reunión fue dirigida por cuatro Monjes a los que se conoce como “Venerables” ya que su rango dentro de la estructura Budista es más elevado. Más tarde me enteré de que por lo general solo suele haber dos de ellos en las reuniones, pero debido a la importancia de las ceremonias tuvimos el honor de contar con el doble de Venerables. Uno de ellos fue Venerable August. Él era el que llevaba mi clase de Skype, así que me alegró poder conocerle en persona. Es una persona que irradia sabiduría, paz y tiene un gran sentido del humor. Estar a su lado es una experiencia de lo más especial. Un grupo de voluntarios de la Organización se encargó de la logística y de asegurar que todo funcionara sin problemas. También se encargaron de traducirme del Chino al Inglés todas las charlas y seminarios. El esfuerzo que hicieron por mí es una de esas cosas que no tiene precio. Me quedé impresionada con su gran capacidad de traducción simultanea!

La reunión comenzó con una charla de bienvenida y un tiempo destinado a preparar la sala de seminarios. Nos dividimos en pequeños grupos, cada uno con una misión. La de mi grupo fue la de limpiar el suelo y preparar ofrendas de flores. En muy poco tiempo, la gris y tristona sala de seminarios se transformó en una habitación colorida y llena de flores, velas y otras ofrendas. Incluso se montó un altar para el Buda y se colgaron de la pared tres hermosas imágenes. Una era la de Buda y a cada lado se colocaron el Bodhisattva de la compasión  y el Bodhisattva de la Sabiduría.

Disfruté más de lo que me creía ayudando a organizar la sala ya que esta actividad me dio la oportunidad de hacer algo (soy un pelín hiperativa) y conocer mejor a la gente. Me explicaron que la idea detrás de este trabajo conjunto (además de preparar la sala para la ceremonia) era la de limpiar nuestros corazones y concentrar nuestra atención en el lugar donde estábamos y la razón por la que cada uno de nosotros estábamos allí.

El resto del día les acompañé mientras recitaron el Sutra del corazón. La verdad es que parecía que lo estuvieran cantando. Entré como en un trance meditativo que me fue muy bien para relajarme un poco después del viaje y las nuevas experiencias. Durante los 4 días que duró la reunión, se podían dar ofrendas de agua y luz al Buda en cualquier momento, lo que me dió la oportunidar de ver cómo lse hace e incluso unirme a ellos. En el budismo, el agua simboliza la pureza y la claridad de la mente y la luz simboliza la sabiduría (enlace en inglés). Los asistentes se arrodillaban mirando al altar y sostenían un pequeño recipiente con agua o una vela mientras recitaban sutras o pensaban sobre sus acciones pasadas y la posibilidad de hacer algo para limpiar su karma. Yo me uní a ellos con una ofrenda de luz, para ver lo que se siente. Para mí fue un momento de reflexión y como tal, me ayudó a calmar un poco mi mente acelerada.

Lo que me pareció curioso es que en realidad las ofrendas no son para el Buda. Él no necesita nada porque ya alcanzó la iluminación. Las ofrendas son para nosotros mismos, para definir nuestras intenciones en la vida y así poder hacer buenas acciones que nos generen buen karma para nuestra reencarnación.

Uno de los días se celebró una pequeña ceremonia de purificación en la que se mostró gratitud a todos los seres del area por compartir el lugar con ellos. Los Venerables salieron de la sala de seminarios y dieron un paseo por el edificio del Albergue Juvenil (el mismo que alojó a las Juventudes Hitlerianas en el pasado) y recitaron mantras mientras caminaban y bendecían con agua. La gente que quería participar los seguía haciendo lo mismo. Fue un momento especial. De alguna manera todas las buenas intenciones de toda esa gente parecían más visibles mientras caminaban y bendecían. Un montón de buenas vibraciones y energía positiva se extendieron por todo el lugar.

Seminarios

Me uní a varios seminarios en los que se discutieron temas como “Vida después de la vida (lo que nosotros conocemos como reencarnación)” y “Felicidad”. Algo que me gustó de estas clases fue la forma en que los Venerables las impartieronen. Dieron explicaciones de cosas muy complejas de tal manera que todo el mundo podía entenderlas. Y no sólo eso, sino que lo hicieron con un toque de alegría. Manteniendo el respeto por las enseñanzas, dieron muestras de un ejemplar sentido del humor. Los seminarios se llenaron de risas y en este ambiente agradable y relajado la gente parecía ser más participativa que en otro tipo de seminarios y clases a los que he asistido en el pasado.

Una discusión que se entabló sobre “La vida después de la vida” me pareció especialmente interesante. Siempre pensé que por ser budista debes creer tanto en el Karma como en la reencarnación. Fue una sorpresa ver que no soy la única con problemas para aceptar este concepto. El Venerable que lideró este seminario dividió la clase en dos grupos: uno que tenía que encontrar razones para creer en una sola vida y el otro grupo debía defender la existencia de la reencarnación. Se generó un debate en el que se escucharon opiniones de todo tipo en la sala. La sorprendente conclusión final de este ejercicio fue que ninguno de nosotros encontró una buena razón para defender ninguna de las posturas.  Nadie allí tenía la verdad absoluta pero tampoco estaba totalmente equivocado ya que hsata el momento nadie ha sido capaz de rebatir o probar la reencarnación.  El venerable explicó que es normal tener dudas. Su opinión es la de mantenerse abierto a la posibilidad de su existencia porque la reencarnación le da una nueva perspectiva a la vida. Si crees en la reencarnación tu objetivo es hacer cosas buenas en esta vida para acumular méritos para la siguiente. Si lo haces y resulta que la reencarnación no existe ¿cuál es el problema? ¿Que pasaste una vida haciendo cosas buenas? Me pareció un enfoque muy práctico.

 Las Ceremonias

Aunque decidí que aquel no era mi momento para convertirme al budismo, me alegro de haber asistido a las dos ceremonias. Tuvieron lugar una seguida de la otra y fueron las ceremonias de “Los 8 preceptos” y la de “Tomar refugio”. No voy a explicar de qué se tratan porque para un libro o dos. Pero quiero compartir con ustedes algo que los Venerables nos dijeron acerca de estas ceremonias: tienen el objetivo de enfocar nuestros corazones.  Mucha gente comienza con el budismo haciendo meditación o estudiando los sutras o las escrituras. Pero si estas cosas se hacen con el corazón enfocado en las razones equivocadas, no va a ser útil para nosotros practicar budismo. En primer lugar se debe centrar el corazón en las intenciones correctas y luego ya llegará el día de ser oficialmente budista. He estado pensando mucho en esto. Creo que es un principio que se puede aplicar también a la vida cotidiana. Si no haces las cosas de corazón, sino que la intención es acabar algo para pasar a lo siguiente, además de notarlo en los resultados (que no serán tan buenos), tendrás una constante sensación de insatisfacción enla vida. Hacer las cosas con las intenciones adecuadas es importante para nuestra felicidad y desarrollo personal.

Pensamientos finales

Pasar estos 4 días con la comunidad budista fue una gran experiencia para mí. Aprendí mucho, conocí a gente maravillosa y calme un poco mi mente. Ahora sé en qué consiste una reunión de este tipo y tuve la suerte de asistir a dos importantes ceremonias. El budismo ya no es una cosa misteriosa para mí, sino que ha pasado a formar parte de mi forma de pensar. Ahora sólo tengo un problema y es que mi clase budista por Skype aún sigue cancelada. Después de la ceremonia sé que quiero seguir profundizando en el tema. Supongo que tengo que seguir buscando un grupo de estudio para poder continuar mi camino.

Termino este artículo con una frase que escuché durante uno de los seminarios y que me gustó mucho:

“Algunas personas abren la ventana y sólo ven el suelo, otras abren la ventana y ven las estrellas”.

Definitivamente quiero ser el tipo de persona que ve las estrellas. Y tú?

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